La feria de Torremolinos: la semana en que el pueblo se viste de gala

La gente bailando en el callejón (o la que más ambiente grite)

Las fiestas en honor a San Miguel Arcángel, patrón de Torremolinos, se celebran desde el siglo XIX, cuando esto era un pueblo de pescadores. Hoy son la gran cita del año: la semana en que el verano se despide por todo lo alto y el pueblo entero sale a la calle. Y tienen un simbolismo que nos toca de cerca: Torremolinos recuperó su ayuntamiento propio en 1988 — el pueblo se hizo pueblo, oficialmente, el mismo año que nació Finn-Invest. Esta es la crónica de la feria contada desde dentro, que es como se cuentan las ferias.

Primero, la romería

Unos días antes de la feria, el pueblo abre boca con la romería: carretas, tractores decorados y caballos camino de la ermita de San Miguel, en Los Pinares. Es el momento de sacar las mejores galas — los trajes de flamenca y su versión masculina — y de ver a los amantes del caballo paseando por la ciudad, que durante estos días es tan suya como de los coches. La estampa se repite luego toda la semana: Torremolinos de feria es un pueblo vestido para la ocasión.

La feria de día: el centro, la fiesta espontánea

Suzzete cantando

La de día es la nuestra favorita, porque no está organizada: pasa. Los locales del centro montan su propia fiesta — barras improvisadas en los callejones, música en directo en cada esquina y gente bailando en plena calle. Paseando entre el gentío nos encontramos por casualidad con Suzzete Moncrief, una artista muy querida por aquí a la que uno de nosotros entrevistó en sus años de colaborador de radio — la feria tiene estas cosas: te cruzas con media vida en tres callejones. Acabamos en Strass, en La Nogalera — un local conocido por sus espectáculos drag —, donde una banda animaba con música de feria de toda la vida: rumbas, sevillanas y palmas hasta en la barra. Y de comer, lo que mandan los cánones: una buena paella de feria.

La banda en el Strass

Un consejo de vecino: por la noche el centro se llena hasta la bandera — hay un gran escenario y una carpa con barras y música en vivo, pero se va con paciencia o no se va.

La feria de noche: el recinto ferial

Las luces del real / la entrada

El real de la feria abre desde temprano y es la otra cara: las casetas clásicas de flamenco y música, los cacharritos para los niños y los más jóvenes, y las luces que se ven desde media bahía. Hay ambiente para cada edad — de la caseta flamenca de toda la vida a la de los jóvenes donde vimos a un artista de rock saltando sobre el escenario. Esa mezcla ES Torremolinos: tradición y fiesta sin pedirse permiso.

El concierto de rock en la caseta

Si vives aquí (o piensas vivir), esto importa

Porque no hay mejor manera de entender un pueblo que su feria: tradición, música, vecinos de todas partes y un ambiente donde se mezclan jóvenes, familias y mayores sin costuras. En Finn-Invest llevamos desde 1988 ayudando a quien se instala en la Costa del Sol, y lo decimos por experiencia: nada te hace sentir de aquí como vivir tu primera feria. Si Torremolinos te llama, empieza por nuestra guía para vivir en Torremolinos — y cuando quieras verlo en persona, escríbenos por WhatsApp al +34 722 333 189. La próxima feria podría ser la tuya.

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